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Casa Oaxaca: Paz y Tradición

En la ciudad de Oaxaca, declarada patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO, se encuentra este hotel con pasado colonial en el que se dan cita la arquitectura tradicional, el arte, la cultura y deliciosos platillos de la cocina regional.

El corazón de México esconde una casa con un sabor muy especial. Cuna del arte local y exponente de la mejor cocina mexicana, Casa Oaxaca hace además las delicias de unos cuántos afortunados huéspedes.

Casa Oaxaca como se denomina este hotel, se encuentra en el centro histórico de la ciudad. Es una reliquia del periodo colonial que ha sido restaurada hasta los más mínimos detalles para convertirla en un lugar de encuentro entre el pasado y el presente. Casa Oaxaca se creó como un espacio abierto para exposiciones de arte contemporáneo y de fotografía, una actividad que le ha valido el reconocimiento de “Hotel del Arte”.

La idea era abrir un foro de intercambio para las ideas nuevas y los valores tradicionales. En ningún sitio mejor que en su decoración, se puede apreciar hasta que punto este objetivo ha sido conseguido por sus creadores, Heide Freygang, Barbara Kosmidis y Dieter Kronzucker. El confort y la creatividad están presentes en cada una de las siete recámaras que se ofrecen como habitaciones de hotel. Sus líneas sobrias y elegantes, recuerdo de su pasado colonial, contrastan con el confort que ofrece su mobiliario contemporáneo. La luz y la claridad, por otro lado, reverberan sobre el blanco cal de la casa y son protagonistas también en todas las habitaciones, junto con los verdes intensos en los cuartos de baño. En el patio central destaca una alberca de color azul profundo, contrastada con el color rojo tierra y el verde intenso de las plantas que lo adornan.

Los elementos decorativos de la casa están basados en materiales orgánicos como el mimbre o el bambú, el adobe o el barro verde hecho a mano que se observan tanto en los textiles como en el piso y en los maceteros. Muchos de estos elementos han sido fabricados enteramente en Oaxaca. Este hotel, que acoge a visitantes y huéspedes desde hace once años, está pensado para el descanso mental, la lectura y el silencio que promueve la creatividad. Para ello hay silenciosas terrazas, amplios ventanales desde donde se pueden ver los tejados de la ciudad y toda una serie de tratamientos para relajar el cuerpo. El temascal, un baño indígena a base de vapor y hierbas, es una de las opciones más demandadas, así como los masajes y el yoga, sin olvidar una simple, larga y despreocupada siesta en una hamaca, viendo las cúpulas de la iglesia de Santo Domingo.

Esta gama de opciones se complementa con un menú exquisito en el que se pueden degustar deliciosos platillos locales y también éxitos de la cocina internacional. En su conjunto, Casa Oaxaca es un refugio para encontrar privacidad, descanso y comodidad. Todo ello enmarcado en un estilo único.